Mi primer día oficial que practico bodyboard. Aunque ya lo había intentado algunas otras veces nunca lo había hecho a esta magnitud. Aunque había mucha marea y las olas se unían unas con otras si pude pillar unas cuantas de olas buenas. Mi primera impresión: alucinante. La adrenalina te sube como si de espuma se tratase al intentar coger la primera ola y un consquilleo amenaza tu estómago. Pero tras la primera ola el miedo se ha ido, y solo quieres más y más. Long life to bodyboard
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